Mostrando entradas con la etiqueta Simbología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Simbología. Mostrar todas las entradas

Confucio, el placer sexual y el saber

"De uno que cambia los placeres del sexo por la estimación de los ilustres, que puede hacer el máximo esfuerzo en el servicio de sus padres, que es capaz de servir a su padre hasta el punto de dar la vida, y que en las relaciones de amistad pronuncia palabras de sinceridad, aunque se diga de él que no ha estudiado, yo me veré obligado a decir que sí lo hizo"

Confucio, Libro Xué Ér, VII (trad. de Joaquín Pérez Arroyo: Los cuatro libros, Ed. Alfaguara, Madrid, 1981)

album

El encajonamiento del placer sexual entre las nefandades pertenece a las necesidades isotópicas del pensamiento dualista, pero seguirá siendo un misterio por qué la fruición genital suele acomodarse en el muro de las ignominias.

Fluxus interrogativo

Posibles preguntas:

¿Cómo sucede la distancia entre los objetos de la realidad en el imaginario?
¿Cómo transcurre la cartografía de la imaginación?
¿La curvatura de la red de connotaciones histórico-sociales, se desdobla en las metáforas?
¿La subjetividad de los sujetos en la vida cotidiana, se reconfigura en la invención poética?
¿El juego del fluxus o de la diferencia, pueden posibilitar la apertura del apego?
¿Cómo se forman en lo cotidiano las heterotopias?

Sol Niger


El Sol Negro es un poderoso símbolo de la antífrasis, sinónimo de la desilusión, del camino inverso, de la carencia, el vacío por exceso, pero sobre todo es conocimiento (por algo es "sol"), sapiencia ennegrecida por el contacto profundo con la materia. Conocimiento que no redime, que sólo duele.

Imago Borgii Imago Mundi



"Yo he compilado alguna vez una antología de la literatura fantástica. Admito que esa obra es de las poquisimas que un segundo Noé deberia salvar de un segundo diluvio, pero delato la culpable omisión de los insospechados y mayores maestros del género: Parménides, Platón, Juan Escoto Erígena, Alberto Magno, Spinoza, Leibniz, Kant, Francis Bradley. En efecto, ¿qué son los prodigos de Wells o de Edgar Allan Poe -una flor que nos llega del porvenir, un muerto sometido a la hipnosis- confrontados con la invención de Dios, con la teoria laboriosa de un ser que de algun modo es tres y que solitariamente perdura fuera del tiempo? ¿Qué es la piedra bezoar ante la armonía preestablecida, quien es el unicornio ante la Trinidad, quién es Lucio Apuleyo ante los multiplicadores de Buddhas del Gran Vehículo, qué son todas las noches de Sharazad junto a un argumento de Berkley? He venerado la gradual invención de Dios; también el Infierno y el Cielo (una remuneracion inmortal, un castigo inmortal) son admirables y curiosos designios de la imagnación de los hombres."

J. L. Borges, Notas, en Discusión, recopilado en Obras completas, Buenos Aires, Emecé, v. 1, 2005, p. 296.


Podria agregarse a la lista de Borges la pretencion de reducir el lenguaje a una serie de ecuaciones logicas, el complejo ser-ahi y la metafisica logico-linguistica de Wittgenstein. La caracterisacion de Borges se me antoja no poco factible. No hay gremio que se encuentre más empapado de fantasia que el de la filosofia. El filosofo no se reduce a fantasear otros mundos, sino que vive la fantasia de un mundo; o al menos, la vive con más conciencia de este caracter fantastico. Pienso que Derrida no estaria del todo lejos de esta posicion; en todo caso reclamaria la retisencia de los filosofos a explotar esa fantacia en plena conciencia de su caracter literario. El filosofo es, o bien, alguien que no comprende del todo el caracter artificioso de las letras; o bien, alguien que comprende demaciado bien el simulacro de las letras. Estamos sumerguidos en ese templo que Pessoa dio la tarea al diablo de suguerir. Y es tal vez -admito que esto se debe más a una fila personal que a alguna perspectiva privilegiada- más interesante y deseable estar en los segundos, y saber decir, junto al diablo de Pessoa: "Yo nunca he pretendido decirle la verdad a nadie, en parte porque de nada sirve y en parte porque no la conosco."

Más allá del Cielo y el Infierno, me parece que la mayor aventura de la imaginacion humana es el mundo.

Luz eclipsada y fulminante

"Su posición de intermediario entre los elementos tierra y agua hace del cocodrilo el símbolo de las contradicciones fundamentales. Se agita en el limo, de donde crece una vegetación lujuriante: en este sentido, es símbolo de fecundidad. Pero devora y destruye, saliendo de repente de las aguas y de las cañas; en este sentido, es el demonio de la maldad, el símbolo de una naturaleza viciosa.

Fecundidad, crueldad, es la imagen de la muerte y juega un papel de psicopompo: los difuntos se representaban a veces en Egipto en forma de cocodrilos. Se parece a los grandes hidrosaurios prehistóricos y a los dragones de las leyendas: en tal sentido, es el amo de los misterios de la vida y de la muerte, el gran iniciador, el símbolo de los conocimientos ocultos, la luz alternativamente eclipsada y fulminante"


Jean Chevalier, Diccionario de símbolos, Herder, Barcelona

Relatividad cósmica del imaginario

La Luna es una rareza cósmica

Paul Rincón
BBC Ciencia

Lunas como la de la Tierra -formadas en colisiones violentísimas son extremadamente raras en el Universo, según el estudio de un equipo de científicos de Estados Unidos.

La Luna se creó cuando un objeto del tamaño de Marte se estrelló contra la Tierra hace miles de millones de años.

El impacto puso en órbita varios fragmentos, algunos de los cuales se consolidaron eventualmente y formaron la Luna.

Según la revista Astrophysical Journal, sólo entre cinco y diez por ciento de los sistemas planetarios del Universo tienen lunas con orígenes similares. "Cuando se forma una luna como consecuencia de una colisión violenta, queda polvo en todas partes", explicó la autora principal del estudio, Nadya Gorlova, de la Universidad de Florida en Gainesville. "Si se estuvieran formando muchas lunas habríamos visto polvo alrededor de muchas estrellas, pero no hemos visto nada", señaló.

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_7108000/7108125.stm


Farrai un vers de dreit nien


Farai un vers de dreit nien:

Non er de mi ni d’autra gen,

Non er d’amor ni de joven,

Ni de ren au,

Qu’en fo trobatz en durmen

Sus un chivau.

No sai en qual hora.m fui natz,

No sois estranhns ni soi privatz,

Ni no.n puesc au,

Qu’en enaisi fui de nueitz fadatz

Sobr’un pueg au.

No sai cora.m endormitz,

Ni cora.m veill, s’om no m’o ditz;

Per pauc no m’es lo cor paritz

D’un dol corau;

E no m’o pretz una fromitz,

Per Saint Marsau!

Malautz soi e cre mi morir;

e re no sai mas quan n’aug dir.

Metge querrai al mieu albir,

e no’m sai tau;

bos metges er, si.m pot guerir,

mor non, si amau.

Amigu’ai ieu, non sai qui s’es:

c’anc no la vi, si m’aiut fes;

ni.m fes que.m plassa ni que.m pes,

ni no més cau:

c’anc non ac norman ni franses

dins mon ostau.

Anc no la vi era m la fort;

anc no n’aic dreit ni no.m fes tort;

quan no la vei, be m’en deport;

no’m prez un jau:

qu’ien.n sai gensor e belazor,

e que mais vau.

No sai lo luec on s’esta,

si es en pueg ho es en pla;

non aus dire lo tort que m’a,

abans m’en cau;

e peza.m be quar sai rema,

per aitan vau.

Fait ai lo vers, no sai de cui;

e trametrai lo a celui

que lo.m trametra per autri

enves Peitau,

que.m tramezes del sieu estui

la contraclau.


Haré un verso sobre absolutamente nada:

No será sobre mí ni sobre otra gente,

No será de amor ni de juventud, ni de nada más,

Sino que fue trovado durmiendo sobre un caballo.

No sé en qué hora nací, no estoy alegre ni triste,

No soy arisco ni soy sociable,

ni puedo ser de otro modo,

porque así fui hechizado de noche sobre una alta montaña.

No sé cuándo estoy dormido ni cuando velo, si no me lo dicen;

Por poco se me quiebra el corazón por un cordial dolor;

Y ello no me importa una hormiga,

Por San Marcial.

Estoy enfermo y temo morirme; y sólo sé lo que oigo decir.

Buscaré médico a mi capricho, y no sé de ninguno así;

Será buen médico si puede curarme,

Pero no lo será si empeoro.

Tengo amiga, no sé quién es:

Pues nunca la vi, a fe mía,

Ni hizo nada que me pluguiera ni que me pesara,

Y no me importa: porque nunca hubo normando ni francés

Dentro de mi casa.

Nunca la vi y la amo mucho;

nunca tuve de ella favor ni me hizo ofensa;

cuando no la veo, me lo tomo en broma:

no me importa un gallo.

Porque sé de una más gentil y más hermosa y que más vale.

No sé si el lugar hacia donde vive está en la montaña o está en el llano;

No oso decir lo injusta que es conmigo, antes bien me callo;

Y pésame mucho que ella se quede aquí,

Y por esto me voy.

He hecho el verso, no sé sobre quién;

Y lo enviaré a aquel que,

Por medio de otro, lo enviará de mi parte hacia Peitieu,

Para que me envíe la contraseña de su estuche.

Guilhem de Peitieu

principios del siglo XII

(ed. y trad. de MArtín de Riquer, Los trovadores. Historia y textos. Tomo I, Ariel, Barcelona, 2001, pp 115-117)


Huevo cósmico

El mito del enorme huevo cósmico

Hemos hallado distintas versiones del mismo mito, pero todas ellas coinciden básicamente en la presentación de una misma idea: encontramos un mito, que como muchos otros, nos lleva a la forma de caos preexistente, a un Universo original sin definir (el huevo cósmico), donde reside un ser superior (P'an-Ku), de cuya acción y sacrificio procede nuestro Universo (ordenó el mundo y al romperse el huevo, P'an-Ku murió). La primera mención de esta legenda, la encontramos en el libro de Xu Zheng en el Periodo de los Tres Reinos (220-265 d. C.). Se trata de una imagen de este dios de la mitología china. [Fuente:Mythology].

En la cultura china este mito está muy arraigado, incluso hay una frase hecha a partir del mismo: «Desde que P'an-Ku creó el cielo y la tierra», para significar desde hace mucho tiempo.

En una de las variantes del mito encontradas, se nos relata que al principio, los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos. El Universo era como un enorme huevo negro, que llevaba ren su interior a P'an-Ku. Tras 18.000 años P'an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz, la parte clara, ascendió y formó los cielos, la materia fría y turbia permaneció debajo para formar la tierra. P'an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. La tierra y el cielo empezaron a crecer a razón de diez pies al día, y P'an-Ku creció con ellos. Después de otros 18.000 años el cielo era más grande y la tierra más gruesa; P'an-Ku permaneció entre ellos como un pilar gigantesco, impidiendo que volviesen a estar unidos. El relato sigue contando cómo Pan-Ku falleció y distintas partes de su organismo, se transformaron en elementos de nuestro mundo. Su aliento se transformó en el viento y las nubes, su voz se convirtió en el trueno. De su cuerpo, un ojo se transformó en el sol y el otro en la luna. Su cuerpo y sus miembros, se convirtieron en cinco grandes montañas y de su sangre se formó el agua. Sus venas se convirtieron en caminos de larga extensión y sus músculos en fértiles campos. Las interminables estrellas del cielo aparecieron de su pelo y su barba, y las flores y árboles se formaron a partir de su piel y del fino vello de su cuerpo. Su médula se transformó en jade y en perlas. Su sudor fluyó como la generosa lluvia y el dulce rocío que alimenta a todas las cosas vivas de la tierra.

En otras versiones del mito de P'an-Ku, sus lágrimas fluyeron para convertirse en ríos y el resplandor de sus ojos se transformó en el trueno y el relámpago. Según esta interpretación, cuando P'an-Ku estaba contento brillaba el sol, pero cuando estaba enfadado negras nubes cubrían el cielo.

También la aparición del ser humano, se explica en este mito de P'an-Ku, ya que según algunos relatos, las pulgas y los piojos que P'an-Ku tenía en su cuerpo, se convirtieron en los antecesores de la humanidad.

En otras interpretaciones P'an-Ku es descrito como el gigante chino que nació como un enanito dentro del primitivo huevo cósmico. La parte superior del huevo formó los cielos (Yang) y la parte inferior formó la Tierra. P'an Ku creció diez pies por día y empujó la cáscara del huevo un poco más y un poco más. Entonces, transcurridos 13.000 años (en vez de los 18.000 de las versiones anteriores) P'an-Ku estalló. Sus ojos se convirtieron en el sol y la luna (en esta parte sí coincide con otros relatos); su cabeza se transformó en las cuatro montañas sagradas (en otras versiones son cinco); su sangre dio lugar a los mares y los ríos; de su pelo se formaron los campos y los árboles; su aliento se transformó en el viento, su sudor en la lluvia y su voz en el trueno. Las pulgas que vivían en su cuerpo eran los antecesores de los seres humanos. Se trata de una representación del dios P'an-Ku. [Fuente:Central Oregon Community College].

Encontramos una variante de este mito que nos relata que P'an-Ku se formó a partir de los cinco elementos, y que él creó la tierra y el cielo con el cincel y el martillo. La tradición taoísta suele representar a P'an-Ku como un ser primitivo velludo que lleva un gran martillo con el cual rompe la roca primigenia.

Algunos estudiosos consideran que su origen está en el sur de China o en el sureste asiático y hay zonas del sur de China donde el culto a P'an-Ku todavía pervive, levantándose multitud de templos y pabellones en su honor. Entre esos pueblos, donde la leyenda de P'an-Ku está muy extendida, P'an-Ku es representado como un ser con cuerpo de hombre y cabeza de perro y se le conoce con el nombre de rey Pan. En una de esas leyendas, se cuenta que P'an-Ku se casó con una princesa como recompensa por traer la cabeza de l rey Fang al rey Gao Xin, quien había prometido la mano de su hija a quien le trajese la cabeza de su enemigo, y fue P'an-Ku quien realizó tal empresa. Pero la princesa no quería ser vista con aquel ser, con cuerpo de hombre y cabeza de perro, y se mudaron a las lejanas montañas del sur de China. Allí pudieron vivir felices y tuvieron tres niños y una niña.

Como se señala anteriormente, los relatos coinciden en múltiples detalles, pero también contienen datos diferentes, sin embrago en todos ellos apreciamos que es P'an-Ku el creador del Universo y que nuestro mundo existe gracias a su sacrificio. El huevo cósmico donde se formó P'an-Ku es un claro ejemplo de la idea de caos primitivo (el «enorme huevo negro», mencionado en la primera versión expuesta de este mito). En el mito de creación de P'an-Ku también encontramos la idea de la formación de la tierra y el cielo a partir de la separación de la materia original y primitiva. Por otro lado, esta leyenda china recuerda al mito nórdico del gigante Ymir, ya que en ambos casos, la tierra, el cielo y otros elementos de la naturaleza (la lluvia, los árboles...) Surgen como restos corporales de esos seres primitivos.