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Pensar!!!


"El pensamiento humano no puede comprometerse por entero con el trabajo, no puede dejarse atrapar por la tarea que tiene como fin demostrar lo que el curso incesante del pensamiento revelará que es falso. El pensamiento está a la busca de la aparición que él no ha podido prever y de la cual está de antemano apartado. El juego del pensamiento demanda una fuerza y un rigor tales que al lado de la fuerza y el rigor que la construcción demanda dan la impresión de un relajamiento. El acróbata en el vacío está sometido a reglas más precisas que el albañil que no abandona el suelo. El albañil produce, pero en el límite de li imposible: el acróbata inmediatamente suelta lo que ha aprehendido. Él se detiene. La detención es el límite que él negaría, si tuviera la fuerza de hacerlo. La detención quiere decir que falta el aliento y que el pensamiento que respondería al esfuerzo del pensamiento sería aquel que alcanzaríamos si, al final, no nos faltara el aliento."

G. Bataille. El mundo en que morimos.

Événement

Es necesario remarcar que no se trata de una diferenciación: “Entre otras confusiones, una palabra así [Différance] hubiera dejado pensar en alguna unidad orgánica, originaria y homogénea, que en un momento dado viene a dividir, a recibir la diferencia como un acontecimiento” (Derrida, J., Márgenes de la filosofía, Cátedra, Madrid, 1994, pág. 49). Habría que agregar: como un acontecimiento cuantificable. Pues justamente porque no hay medida ni objetivación para aquello que difiere, es porque asumimos no su sublimación, sino su no-ser un objeto, cosa, su ser, finalmente, nada. Nada que, en rigor, ha querido decir nada, es decir, sin referencia alguna. En otras palabras, nada de la cual no se desprende nihilismo alguno.

Se está fuera del afuera!!!!


"La atracción es para Blanchot lo que, sin duda, es para Sade el deseo, para Nietzsche la fuerza, para Artaud la materialidad del pensamiento, para Bataille la transgresión: la experiencia pura y más desnuda del afuera. Pero hay que entender bien lo que con esta palabra se está designando: la atracción, tal como la entiende Blanchot, no se apoya en ninguna seducción, no irrumpe ninguna soledad, no funda ninguna comunicación positiva. Ser atraído, no consiste en ser incitado por el atractivo del exterior, es más bien experimentar, en el vacío y la indigencia, la presencia del afuera, y, ligado a esta presencia, el hecho de que uno está irremediablemente fuera del afuera. Lejos de llamar a la interioridad a aproximarse a otra distinta, la atracción manifiesta imperiosamente que el afuera está ahí, abierto, sin intimidad, sin protección ni obstáculo (¿cómo podría tenerla, él que no tiene interioridad, sino que la despliega al infinito fuera de toda clausura?); pero que a esta abertura misma, no es posible acceder, pues el afuera no revela jamás su esencia; no puede ofrecerse como una presencia positiva _como una cosa iluminada desde el interior por la certidumbre de su propia existencia_ sino únicamente como la ausencia que se retira lo más lejos posible d sí misma y se abisma en la señal que emite para que se avance hacia ella, como si fuera posible alcanzarla."
Foucault, El pensamiento del afuera

foucault, pensar el acontecimiento

Ha tocado a Foucault y a toda su generación ser el laberinto y el acantilado, en el que los gritos de Nietzsche, Artaud, Bataille, Blanchot y Klossowski resuenen repetidamente, pero también han llevado en suerte ser los depositarios de una formación académica dominada por Hegel, Husserl y Heidegger, la denominada “generación de las tres H”, que pronto se verá contestada por Nietzsche, Freud y Marx, los así llamados, pensadores de la sospecha. En una larga entrevista concedida al periodista italiano Duccio Trombadori, Foucault elabora un recuento de las tradiciones en las que se reconoce y en ella expresa la confluencia de dos de sus múltiples formaciones:
“No me considero filósofo......"