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El fracaso límbico de Dios


Sobre el limbo: "La pena más grande -la carencia de la visión de Dios- se vuelca así en alegría natural: definitivamente perdidos, habitan sin dolor en el abandono divino. No es que Dios los haya olvidado, sino que ellos lo han olvidado a Él desde siempre, y el descuido divino resulta impotente contra su olvido."
G. Agamben, La comunidad que viene, Pre-Textos, España, 1996, p. 11 


Sitiado por un dios inasible que me ahoga



Yahvéh, Dios mio, de día clamo,
grito de noche ante ti;
llegue hasta ti mi plegaria,
presta oidos a mi clamor.

Porque mi alma de males está ahíta,
y mi vida está al borde del seol;
contado entre los que bajan a la fosa,
soy como un hombre acabado:

relegado entre los muertos,
como los cadáveres que yacen en la tumba,
aquellos de los que no te acuerdas más,
que están arrancados de tu mano.

Me has echado en lo profundo de la fosa,
en las tinieblas, en los abismos;
sobre mi pesa tu furor,
con todas tus olas me hundes.

Has alejado de mi a mis conocidos,
me has hecho para ellos un horror,
cerrado estoy y sin salida,
mi ojo se consume por la pena.

Yo te llamo, oh Yahvéh, todo el día,
tiendo mis manos hacia ti.
¿Acaso para los muertos haces maravilas,
o las sombras se alzan a alabarte?

¿Se habla en la tumba de tu amor,
de tu lealtad en el lugar de la perdición?
¿Se conocen en las tinieblas tus maravillas,
o tu justicia en la tierra del olvido?

Más yo grito hacia ti, Yahvéh,
de madrugada está ya ante tí mi oración;
¿por qué, Yahvéh, ,mi alma rechazas,
lejos de mi tu rostro ocultas.

Desdichado y agónico estoy desde mi infancia,
he soportado tus terrores y ya no puedo más;
han pasado tus iras sobre mí,
tus espantos me han aniquilado.

Me envuelven como el agua todo el día,
se aprietan contra mi todos a una.
Has alejado de mi compañeros y amigos,
son mi compañia las tinieblas.

LAMENTO EN EXTREMA AFLICCIÓN.
Cantico. Salmo. De los hijos de Coré. Del maestro de coro. Para la enfermedad. Para la aflicción. Poema de Hemán el aborigen.

Biblia de Jerusalén,Editorial Desclée de Brouwer,Barcelona, 1966, 746-747 pp.

La chandelle ne vaut rien

Je suis aveugle on me plaint
Et moi je plains tout le monde
Mes deux yeux ne sont plus pleins
Car ils ont perdu leur bombe
Dans un malheur comme le mien
Tu t'en, tu t'en, tu t'en moques
La chandelle ne vaut rien
Je me lve ds le matin
Je m'en vais d'village en village
L'un me donne un bout de pain
L'autre un morceau de fromage
Et quelques fois par hasard
Tu t'en, tu t'en, tu t'en moques
Un petit morceau de lard
Je me moque du mercier
Et de toutes ses cassettes
Je n'use point de papier
Encore moins de lunettes
J'ai pour peigne mes dix doigts
Tu t'en, tu t'en, tu t'en moques
Mes deux manches pour mouchoir
J'ai mon chien et mon bton
Mes deux compagnons fidles
L'un me mne tton
L'autre au bout d'une ficelle
N'aimeriez-vous pas bien mieux
Tu t'en, tu t'en, tu t'en moques
Ces deux guides que deux yeux
Si jamais me venait un fils
Dans cette agrable vie
Je prierais bien le Bon Dieu
Aussi la Vierge Marie
Qu'ils lui crvent les deux yeux
Tu t'en, tu t'en, tu t'en moques
Pour en faire un vieux luneux

La tragedia del egotismo y la fidelidad de los dioses



Yazgo firme sobre estas piedras
aunque el viento sopla fuerte
y arranca la forma de estas ropas.
Albergo las mismas preocupaciones, como siempre,
las tentaciones de huir, o bien rendir a los fantasmas.
Forcejeo con una visión
que alterna oscuridad con tenues luces;
batallo con las palabras por el miedo que producen.
Y Orfeo duerme, permanece muerto al mundo.

Eventualmente la luz solar desciende, mis alas se despliegan enteras.
Hay cierta belleza aquí que no puedo negar,
Y botellas tiradas con mensajes que se han estrellado a mis pies,
¡Tantas personas de las que nunca me preocupé!
Por abajo, entre los restos del naufragio,
una fortaleza de placeres sin arrepentimientos;
los recursos de sobrevivencia tragados todos por la marea.
Pero Orfeo mantiene su promesa y permanece a mi lado.

¡Enséñame, tengo demasiado que aprender!
¡Comprende, estos fuegos no se consumen!
¡Créeme!, cuando esta broma agote su gracia
escucharé a la promesa de Orfeo cantar.

¡Sueña mientras conduzco la barca!
No importa si hay mal tiempo, ya abandoné la esperanza.
Todos los obstáculos que siento en las entrañas
fueron aceite para el fuego, paja para acostarme.
Las voces aún entrañan relatos
sobre las guerras en el cielo y el infierno,
pero me siento seguro ante tan terribles sueños
si Orfeo canta la promesa que traerá mañana.

¡Cuéntame, tengo tanto que escuchar!
¡Comprende, no cesa de arder mi interior!
¡Por favor créeme!, cuando la dicha haya perdido su peso
escucharé de Orfeo la promesa.