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Réquiem por nuestras perversiones

A partir de una conferencia dictada el 25 de agosto de 2004 en Belo Horizonte, en el marco de un simposio anual de sociedades psicoanalíticas, y seguida de un curso universitario entre 2005 y 2006 en la École Pratique des Hautes Études, Élisabeth Roudinesco inicia una exploración histórica y crítica del concepto de “perversión”, viaje que culmina con la publicación de La part obscure de nous-mêmes (París, 2007).

La perversión es vista como “un fenómeno sexual, político, social, psíquico, transhistórico, estructural, presente en todas las sociedades humanas”, es decir, lejos de adjudicarse sólo a ciertos parias morales constituye una hebra intrincada que se adhiere a la naturaleza misma del ser humano. Esta “conciencia maldita” permeará la travesía de Roudinesco a lo largo del espectro histórico de la perversión, travesía antes realizada por Freud, Bataille y Foucault, a quienes la psicoanalista francesa reconoce como antecedentes directos de su investigación.

De entrada, lo perverso ejerce de manera ambigua su poder sobre quien lo analiza; por un lado, se impone como abyección repulsiva cuyo territorio se antoja calificar como “inhumano” y, por otro, seduce numinosamente, en especial, cuando se puede reconocer en determinados perversos una dosis de genialidad, de irrestricta libertad, incluso de creatividad artística. Y es que la perversión está unida a la naturaleza humana, habla de sus insondables posibilidades, y sean cuales fuesen éstas, aun las tenidas como innominables por su grado de crueldad, no pueden ser expatriadas de “lo humano” ni calificadas de “bestiales”. El perverso revela lo ignoto de la naturaleza humana. Sin embargo, se le constituye como chivo expiatorio de una conciencia fantástica que descarga sobre él todo lo anómalo para facilitar su propia exculpación.

LAS NOCHES OSCURAS


La travesía histórica comienza en el Medievo, donde encontramos las primeras nociones de lo que llamamos “perversión”. Por ejemplo, el vocablo “pervertere” puede definirse como “volver al revés, volcar, verter, erosionar, desordenar”. Dada esta semántica no debe caber la menor duda respecto a que los místicos, y determinados hombres sagrados, pueden ser comprendidos bajo la noción de perversión. En ellos hay una especie de inversión axiológica, una satisfacción en el discurso anormalizante, que los lleva a consagrar lo nimio, lo excluso, lo repelente, la “nada”, y no bastando con esto también hubo quienes trastocaron la normalidad de sus prácticas corporales y se convirtieron en peritos de una “ciencia experimental” dedicada a explorar los límites del cuerpo, para lo cual recurrieron a prácticas extremas de autodestrucción como la flagelación, la batalla contra el sueño, la ingesta de vómito de enfermos, la continencia extrema de excrecencias o el uso de éstas contra el orgullo de la carne, todo en una delirante simbiosis del placer y dolor.

El biógrafo de Liduvina de Schiedam, Joris-Karl Huysmans (él mismo un “místico esteta fascinado por la abyección”), nos recuerda los voluntarios desgarros de esta mística de los siglos XIV-XV, que siendo enormemente bella eligió su autodestrucción a seguir siendo objeto del humano deseo. De este modo, prefirió enfermar y sufrir gangrenas, úlceras, epilepsia, peste y dislocación de miembros, incluso habituarse a dormir en una tabla cubierta de estiércol que, de cualquier forma, no haría menguar sus éxtasis.

Para Roudinesco, “el discurso místico se nutre de desviaciones, de conversiones, de márgenes, de anormalidad. Lo que se trata de captar, en su modo de pervertir el cuerpo, corresponde al orden de lo indecible”. De hecho, siguiendo una hipótesis de Michel de Certeau, afirma que la mística prefigura al psicoanálisis en su escepticismo respecto a la unidad del sujeto y en la crítica al privilegio de una conciencia racional.

Seguir leyendo la reseña:

http://www.metapolitica.com.mx/?method=display_articulo&idarticulo=807&idpublicacion=1&idnumero=49

Notas sobre Das Heilige, de Rudolf Otto

Rudolf Otto <1869-1937>

  • Teólogo protestante
  • Prfr. Teología sistemática en Marburgo <1917-1937>
  • Das Heilige <1917>
  • La filosofía de la religión de Fries y Kant y su aplicación a la teología
  • Editor d obras de Schleiermacher
  • Estudios sobre mística comparada

Edición leída: Lo santo, Alianza, Madrid, 1985

1: Lo racional/ lo irracional

Existe una religión racionalizada

-los atributos de la divinidad son racionales 9

-la fe misma es un alto conocimiento 10

-"los predicados racionales...apuran y agotan la esencia de la divinidad" 10 [Otto: es una postura errónea]

Otto: "los predicados racionales...solo valen para y en algo irracional" 10

La mística "no cree que [el objeto de la experiencia mística --EM] sea totalmente incomprensible...pues entonces la mística debería consistir en el silencio. Pero precisamente ha sido la mística verbosa en extremo" 11

La ortodoxia "ha sido la madre del racionalismo" 12

los racionalistas religiosos "con energía y habilidad dignas casi de admiración, se cierran los ojos al carácter peculiar de la emoción religiosa, que actúa ya en sus manifestaciones más primitivas" 12

Otto: "la religión no se reduce a enunciados racionales" 13

2: lo numinoso

Lo "santo" se sustrae a la razón 14

-es "árreton"     inefable

-completamente inaccesible a la comprensión por conceptos

-qadosch, hagios, sanctus, sacer; no designan completamente la experiencia religiosa [ER]

Por eso Otto propone un neologismo: "numinoso" 16

3: Aspectos de lo numinoso

Quien no es capaz de recordar una profunda conmoción religiosa en su vida personal debe renunciar a la lectura del libro de Otto [!!] 16

Schleiermacher: "sentimiento de absoluta dependencia" 18

Otto: es mucho más que eso 19

-"sentimiento de criatura" frente a una potencia ininteligible 19

En la ER: un mismo sentimiento:

Sentimiento de criatura: el sentimiento subjetivo

Sentimiento de lo numinoso: lo que está fuera de mí 20

4: Mysterium tremendum

Del sentimiento numinoso sólo se puede dar una idea por el "reflejo sentimental" que provoca en el ánimo 22

Por eso: "mysterium tremendum" MT 23

-cf. vías negativas de discurso

MT> Dios santo

> tremor 24 > "tremendo"

la "santificación" está en f del temor 24s

-cf. religión primitiva

[e'cólera divina -orgé- radica el elemento irracional d'numinoso] 30

MT f "Majestas"

-poder, potencia, prepotencia 31

-majestad tremenda

Sentimiento de impotencia e'sujeto 32

-anihilatio [Mística --Mst] 32

Mst

"la mística es donde quiera potenciación y exaltación máxima del elemento irracional de la religión" 34

es "identificación con lo trascendente" 34

energía: vida, pasión, voluntad, fuerza, movimiento... 35

-cf luchas de los irracionalistas a favor del "Dios vivo" 36

-cf. "mística voluntarista" 36 amor

5: Misterio

f "tremendo" 38

Misterio f "mirum"

"stupor" 39

[Mysterium, mystes, mística: prob. la misma raíz que todavía se conserva en sánscrito: "mus" [convenio secreto]. Cf alm: "muschlen" -urdir algo en secreto; hablar confusamente] 40]

Lo numinoso siempre es un "algo más" de lo que pueda decirse [52]

"Los mitos sistematizados, así como la escolástica desarrollada, no son sino laminaciones de los procesos religiosos fundamentales, que quedan como aplastados y finalmente anulados por completo" 41

Misterio <f lo "absolutamente heterogéneo" 44

-Nada, vacío: nihil, sunyata [bud'] 44

-Más allá: epekeina 43

-sobrenatural

-paradojas, antinomias, 45

cf. teología mística 46 irracional-

· Mst: "teología del mirum, de lo absolutamente heterogéneo, de paradojas y antinomias, de oposita y coincidentia opositorum" 46

6. Himnos numinosos

fuerza de la metáfora

7. Aspecto fascinante

Misterio: efecto dionisiaco, arrebata, hechiza...exalta hasta el vértigo y la embriaguez 52

A pesar del tremor, lo numinoso es buscado

-actos mágico cultuales

-practicas chamánicas

Lo numinoso enajena 56

["hesychia": edo místico de profunda quietud 59]

fascinante > excesivo 60, super-abundans

[ejmpls.>>]

8: Correspondencias

El sentimiento religioso no es un snt estético 67-68

Snt de lo sublime 67

-sólo es válida la caracterización como analogía

en tanto lo "sublime" -según Kant- es un concepto que no se puede desarrollar, que amenaza con sobrepasar los límites de ntra comprensión 68

Otto: existe una ley de asociación de snts 68s

-Esquematismo

lo santo es una categoría compleja que sintetiza lo racional y lo irracional numinoso 73, cuyo esquema es lo sublime

9: Lo santo cm valor numinoso

El pecado: valor numinoso negativo 78

sentimiento de absoluta profanidad 79

-asco 85

Sanctus o qadosch: no es una categoría moral 81

El pecado cae en la esfera moral 82

-el sentimiento religioso de pecado lleva a'"kipper", protección, cubrimiento > consagración > expiación 83

Semno-augustus: lo que infunde respetuoso pavor 81

[superioridad del crst- 85]

"la dogmática pretende desarrollar... una teoría conceptual y convertir en objetos de especulación todas las cosas, que son puras visiones, y llevan estampado desde su origen el sello de lo inconcebible, de lo puramente sentimental" 87

-de ahí la importancia de señalar lo "irracional" 87

"Llamamos... racional en la idea de lo divino aquella parte de él que entra en clara concepción de nuestra facultad conceptual, en la esfera de los conceptos corrientes definibles"

"Afirmamos... que bajo de esa esfera de desnuda claridad yace una oscura profundidad, a la que no hallan paso nuestros conceptos y que es lo que denominamos irracional" 88

"Por muy intensa que sea la atención, no llegamos a sacarla a la luz de la inteligencia comprensiva, sino que permanece en la irremisible oscuridad de la experiencia inconcebible, puramente sentimental" 89

"no sólo están 'sobre' nuestra razón, sino en parte 'contra' nuestra razón; es decir, que son paradójicos" 89

Con todo, la teoría de lo numinoso pretende ser lo más fuertemente racional posible 89

10: Medios de expresión de lo numinoso

Se comunica lo numinoso tal y como se comunican otros sentimientos y edos de ánimo, por simpatía y proyección sentimental 91

Por eso la religión necesita de la "comunión viva", de la "relación personal" 91

Lo numinoso utiliza los medios indirectos 93

Tremendum + myterium = miraculum 95

Otro modo de expresión es el arte: lo sublime 97

-arquitectura

-música [Bach] 103s

11: Lo numinoso en el Antiguo Testamento

El sentimiento d'numinoso evoluciona [107] del "demonismo" hasta las formas racionales 106s

Jahveh: predominantemente numinoso 108

El-Shadaj: más familiar y racional 108

Con Moisés comienza la paulatina racionalización de Dios 109

12. Lo numinoso en el Nuevo Testamento

En el evangelio se consuma la perfección de la racionalización y moralización de la idea de Dios 117

Todo se sacraliza e'NT 118

Cf. la doctrina d'predestinación d SnPablo y el snt numinoso 122

-f sentimiento de criatura

-f soberanía absoluta de Dios 124

-la doctrina de la predestinación resulta siempre desagradable a'religión raciona l29

NT: Espíritu y verdad: señalan bien el carácter irracional 131

13. Lo numinoso e Lutero

Lutero vs Ars 133

vs Fil 133

De servo arbitro

Otto: "su manera de sentir, excesiva y mística" 145

"la fe de Lutero es la misma especie que el amor mística" 146

-cita luego a SJC 147

Pero el luteran- fue perdiendo su dimensión emotiva

[Juan Gerhardt: doctrina d'apatía 150]

Pero Schleiermacher intentó renovar la fuerza vital d'rel y superar el racional- 151

14. Evoluciones

Lo santo es lo numinoso racionalizado 152

El pavor se convierte en devoción 153

La historia salutis es la evolución d'snt numinoso 154

15. Lo santo cm categoría a priori

Lo santo: racional e irracional 155

-respecto a uno y a otro es a priori 155

[cf.Knt] 156

[EMF: Otto intenta llevar a cabo una "Crítica d'razón oculta",sic cf 157]

16. Aparición histórica

Prereligión:

hechizo 162

-simulacro p/alcanzar cierto deseo

culto a'muertos 163

-asco a'hediondo + temor a'muerte

Espíritus 165

-se convierten luego en demonios, santos o dioses

EL poder 165

Animismo 166

f magia

La conseja, fantasía, relato 166

Daimon 167

Puro/impuro 167

Religión 169

-lo anterior la posibilita

17. Aspecto de rudeza

a) los elementos d'numinoso se presentan gradualmente 178

-cf. el diablo es más antiguo q Dios 179

b) forma conmocional y eruptiva con q aparece al principio 179

c) 1º: objetos y sucesos naturales

-culto a'Nat

d) lo numinoso primitivo: desmesura, manía, fanatismo  180

e) falsas esquematizaciones 180

f) falta la racionalización, moralización y "refinamiento" 180

18. Lo santo cm categoría a priori

Lo a priori no responde al telos ni al ethos 190

la fe -cm la capacidad numinosa- es un conocimiento a priori que poseemos en ntros mismos 186-187

[EMF: me parece que existe una confusión entre "a priori" y "co-natural"]

Lo racional y lo irracional, lo religioso y lo místico, son complementarios 189

-superioridad d'cristianismo- 189

19. La manifestación d'santo

Creer y vivir no son lo mismo 182

facultad divinatoria: facultad d conocer y reconocer lo santo cuando se presenta en fenómenos 192

-existe en todos los Hs 197

-no tiene que ver con las "leyes" naturales

sino con el "espíritu santo" 193

Doctrina d'intuición

-Schleiermacher: "contemplación" d algo q sobrepasa a'realidad empírica 194

-un sentimiento de totalidad que no puede ser conocimiento teorético 194

-es "intuición" 184

-carácter libre, puramente sentimental 194

-"no se pueden aplicar como doctrina en estricto sentido, ni sistematizar, ni usar como premisas para extraer de las consecuencias teoréticas" 194

-no se pueden desarrollar y justificar al modo racional, "ni se podrá nunca, porque significaría tanto como sustraerle su más propia esencia" 195

-es análogamente un "juicio estético" 195

-"son "verdaderas" 194

-Otto: "debieran ser llamadas 'conocimientos', si bien conocimientos de índole intuitiva-sentimental, no reflexiva" 194

-poseen la "pretensión de ser válidos objetivamente" 196

-descansa en una "disposición natural", por lo que puede ser comunicable con cierto éxito 197

20. La intuición divinatoria e'cristianismo primitivo

* "Cristo es lo santo manifiesto" 204

Todos pueden reconocer en él una peculiar significación, sentirse apresados por él 210

-lo cual no es posible sin una "intelección" mínima, un "conocimiento", una "valoración": intuición 210

[EMF: ¿fe? creo que sí]

21. La intuición divinatoria en el cristianismo actual

¿es el cristianismo actual la religión d Jesús? 213

Otto: sí 214

-rel redencionista 215

Otto: "Esto es de naturaleza divina, esto es santo. Si hay un Dios y quiere revelarse, tiene que ser así precisamente" [sic] 220

"si se quiere medir las religiones una por otra y si se quiere determinar cuál de ellas es la más perfecta... el criterio para esta valoración solo puede dimanar... de lo santo" 224 [sic]

22.El apriorismo religioso y la historia

la hst tiene una idea a priori de lo que es el espíritu 226

-la hst es manifestación de lo santo 227

La producción del conocimiento religión solo tiene lugar en los individuos especialmente dotados 228 [sic]

-testimonio interno

-profetas

-el Hijo 228

"henosis", reunión esencial con lo divino a través no de los sentidos o el intelecto, sino de una "experiencia íntima" [Otto]230

Algo sobre perversión


Reseña del libro Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos de Elisabeth Roudinesco, publicado por anagrama...

"¿Cómo pensar la perversión tras el colapso del humanismo que supuso Auschwitz? Élisabeth Roudinesco (París, 1944) pasa revista, en el último capítulo, a las principales manifestaciones del rechazo de lo oscuro y del culto a la transparencia de las sociedades occidentales actuales, que normaliza cualquier transgresión con sus obsesiones quirúrgicas respecto de la transexualidad o con la extrema compartimentación de la psiquiatría a través del DSM (el hoy universal manual diagnóstico estadístico de los desórdenes mentales)."

La memoria es una columna vacía

Memoria y Espanto, o el recuerdo de infancia
Néstor A. Braunstein
Siglo XXI, México, 2008

Reseña


Memoria y espanto de Néstor Braunstein (Argentina, 1941) es un paseo erudito a través de los ejercicios reflexivos del yo, por las escrituras que nacen de la experiencia frente al espejo de los recuerdos, experiencias que terminan siendo el material con el cual se urbaniza un espacio habitable, sin embargo en dicha urbe, como en la enigmática Tamara de Calvino, nada es igual a sí mismo, todo es materia signada por enigmas, ahí lo uno es lo otro y todo retruécano es posible. Se trata del umbral de los acertijos que plantea la memoria, la reflexión ante lo acaecido, el yo frente a sus primeros recuerdos. El inquisidor analista que perfora las gruesas capas del olvido implantado en sus pacientes se acostumbra más o menos a las mismas formas en que se reportan los primeros recuerdos, puede casi predecir la secuencia narrativa, pero es aquí donde el autor se ha permitido virar su agudo sentido psicoanalítico de la clínica a la escritura, y su expectativa por hallar narrativas menos ordinarias lo llevó a los textos autobiográficos de algunas de las mejores plumas literarias (a semejanza del proceder de Freud ante Goethe o Leonardo). De esta manera son repasadas las memorias de J. Cortázar, J. L. Borges, G. García Márquez, V. Wolf, Nuria Amat, V. Nabókov, E. Canetti, G. Perec, M. Leiris y J. Piaget, a través de los cuales se confirma que toda escritura es un ejercicio de modelaje y plástica de la identidad, esfuerzo que se resiste a ciertos olvidos y que trae a cuenta ciertos sucesos. La escritura es vista aquí como la concreción de una voluntad selectiva que ordena, distribuye y jerarquiza el haz de los recuerdos, resultando así cada escritor un efecto de su propia escritura.

El leitmotiv del libro está sintetizado en una frase de Cortázar: “La memoria empieza en el terror”, idea que cae como relámpago, luminoso y terrible, que enmarca la resistencia de la misma memoria a traer a cuenta el dolor. Curioso asunto es el que nuestros recuerdos estén poblados de instancias anodinas, que sean tan banales nuestras impresiones más persistentes, pero es que, nos convence el autor, la memoria encuentra su fidelidad al principio de placer al cubrir el terror, por eso selecciona y distribuye la materia del recuerdo de tal forma que sea indolora, o lo menos traumática posible. Este fenómeno es el que entretiene a Braunstein al leer a sus escritores favoritos, en ellos puede constatar, como en el caso de Cortázar, cómo el registro infantil del canto de un gallo y la luz solar que se cuela a través de las amplias ventanas de su cuarto se asocia a un trauma del que se han perdido los accesos directos. Y es que nunca olvidamos realmente, sólo reprimimos, trasladamos, transformamos los terrores en recuerdos inocuos, cercamos la angustia mnémica con la valla de la trivialidad.

Se puede entender claramente por qué la memoria es también olvido, Blanchot afirmaba: “la memoria es una columna hueca que se construye en torno de un vacío central hecho de olvido y rechazo”. La memoria es resistencia al olvido pero a su vez es su terrible permanencia, Mnemósine posee un rostro afable pero porta el espantoso hálito del trauma, juega a ser esfinge que habla enigmas, pero detrás de cada uno de éstos se agazapa el espanto. Pero el autor no pretende, como se pensaría de la ortodoxia freudiana, hacer consciente todo lo inconsciente, le basta subrayar que la memoria es inseparable del olvido, y éste del dolor, que somos memoria fabuladora y que nuestra existencia es narración donde se cruza la ficción con la realidad, pues a fin de cuentas nuestra vida no es más que cierta novelización.

“The thing I am shall make me live” escribía Shakespeare, pero ¿qué es esa cosa que llamamos “yo”? ¿Quién es el sujeto que novela su vida?, ¿el autor que escribe o el autor que es narrado?. Estamos frente a la prosopopeya en su sentido genuino, la construcción de un rostro para el sujeto que escribe, que se escribe, el cual puede: a) evadirse en el anonimato de una burocrática labor de archivista de sucesos a los que no se otorga ni rango ni valor con tal de ser “objetivo” (prosopagnosia); b) maquillarse, embellecerse y robustecer el ego en los más delirantes ensueños para que los demás lo vean como él quiere ser visto (prosopoplastia); c) diferirse en el deshacimiento de sí, en el desfiguro de lo que el tiempo ha erigido, espíritu “samsiano” que puede rozar lo intolerable, ya sea por desafiante o simplemente por inaccesible (prosopoclastia). Néstor Braunstein plantea que se trata del purgatorio, paraíso e infierno de una divina comedia humana que todo buen narrador transita para reconstruir su más entrañable identidad y a la cual desafortunadamente nunca termina de llegar.

La escritura se usa para vestir al yo con tipografías que le otorgan identidad, se recurre a escenarios complejos donde el sujeto sufre diversas mitosis narrativas, el yo habla del yo, el sujeto de enunciado es a su vez el sujeto de enunciación (y de “anunciación”, Braunstein dixit). No hay memoria cronológica (a menos que se trate de una memoria artificial), la secuencia ordenada de sucesos no es la forma de registro ordinario, el sujeto que hace memoria debe ordenar, deducir, contextualizar, el sujeto moldea su pasado, se construye a sí mismo, utiliza las redes del lenguaje para lograr asirse. El “primer recuerdo” se convierte en el Grial que presume ser la piedra basal de la identidad, todo ejercicio memorioso termina en el callejón del recuerdo fundante, la memoria se contrae al punto cero, la infancia es el big bang en cuyos primeros instantes todo destino se decide. Se trata, como bien afirma Braustein, de un mito fabuloso, un mito de origen sobre el que se hace descansar la columna de la subjetividad, pero es, en efecto, un mito pues se pretende encontrar significación justo ahí donde no hay ninguna, donde acaso comienza su montaje que es incapaz aún de procesar significados. Es por esta razón que toda infancia memoriada, con su piedra fundacional, es el efecto narrativo de un destino ya jugado. Pero es importante escuchar lo que los sujetos dicen que les sucedió in illo tempore pues detrás de la narrativa mítica se esconde un haz de luces que devela la estructura, no de lo que sucedió realmente sino de lo que se piensa que sucedió, lo que se quiere ver justo como origen, pues “uno no es quien es porque le pasó eso sino porque ha registrado y ha entendido lo que le pasó de una determinada manera, seleccionando, remendando…”.

La memoria es un monstruo que tiene su comienzo en todas partes, y por lo mismo en ninguna. No hay momentos absolutos y primigenios, todo es resultado de la reconstrucción, de la recherche du temps perdu, y es que, como afirma Valéry (otro contemporáneo de Freud y Proust): “la memoria es el porvenir del pasado”, pues procede del futuro, contrariamente a lo que se piensa. De esta manera nuestra sensación de secuencialidad lógica no es más que el resultado de artificios ordinativos que imponemos al amorfo pasado plagado de eventos azarosos y completamente contingentes. Si la vida fuera contada por el inconsciente no habría cronología, no cabría esperar “edificación”, no sería traducible, pues toda vida humana está tejida con asociaciones suceso-significado.

Debemos deducir que el traumatismo primario no es el del puntual nacimiento al frío mundo extrauterino sino al abstracto ámbito del lenguaje. Braunstein afirma que fue el anarquista Max Stirner quien por primera vez asoció el trauma primario con el lenguaje (aunque quizá haya que remontar la idea básica hasta Platón), pues lo que entendemos como humano es inseparable de la mediación lingüística, pero aún más, el lenguaje no debe ser visto como un mero vehículo de comunicación, es también, por la misma razón, un vehículo de humanización, naturaleza que algunos portan como pesada carga en la que se integra todo Otro (incluidas las resonancias teológicas que también debemos al lenguaje).

No existe el sujeto autónomo pues no hay lenguajes privados, la autogestión de la memoria es una falacia. El recuerdo no es individual, nunca lo es del todo, se trata de una obra colectiva: “es falso decir: Yo pienso…” escribía Rimbaud. Todo sujeto, toda memoria, es una construcción social, vivimos a la intemperie de la mirada ajena y estamos sujetos a la cosificación (cf. Sartre) y uno aprende a asumirse según las codificaciones que hacen los otros para conminar nuestra identidad. Este proceso es contundente en el rubro de las escrituras del yo, éstas nunca están solas, nacen en, y son, para alguien más. Las memorias que alguien escribe deben someterse al juicio inexorable de su Otro: el lector proclive a los juicios de valor. Y es que la vida anímica de toda persona está hecha de representaciones (Vorstellungen), y no hay representación sin participación lingüística en el plexo social, lo interno de la memoria es lo externo del juego codificante y recodificante (encoding, retrieval), es por esto que toda autobiografía es performativa, el escritor adquiere identidad en el ejercicio de la grafía misma. La vida (bios) interior es sólo el reflejo narrativo del paisaje intersubjetivamente codificado, por eso el autor muestra su escepticismo frente a las pretensiones tanto del solipsismo como del rigor objetivizante que muestran algunos escritores.

Las muestras más claras del caso mencionado las encuentra Braunstein en los filósofos que intentan purgar su escritura de toda contaminación personal, en los rigores académicos que desprecian los textos “personales” sin caer en cuenta que ellos mismos están atravesados por la daga de la ficción. Se nos recuerda lo sucedido con Pascal, el riguroso jansenista, frente a los ensayos de Montaigne, aquel mostraba un celo airado por “la verdad” que consideraba diluirse en el peligroso estilo ensayístico de su predecesor. Curiosamente, menciona el autor, lo verdaderamente peligroso del ensayo es, en todo caso, su posibilidad de jugar con las máscaras estilísticas de la retórica y la filosofía. Situación análoga es la que se presenta con los cronistas (biógrafos, historiadores, periodistas…) que anhelan contar los sucesos tal como fueron, como si éstos fueran absolutos y portadores de una inmaculada situación ontológica. Pero ¿no son más bien tales “sucesos” el producto de un destino que les es ajeno? ¿A qué se debe que sean justo tales “sucesos”, y no otros, los que deban ser iluminados por una memoria fidelísima?

Al parecer cuesta mucho trabajo aceptar la contingencia y el azar con que emergen, y desaparecen, los acontecimientos, aquellos que son pensados como los verdaderamente importantes y transparentes, aquellos que están amparados por la memoria reiterativa. Contrariamente Braunstein opta, de la misma forma que lo hace Lacan, por abandonar los grandes sucesos y en su lugar atiende des petits papiers, las aparentemente insignificativas estampas de lo inocuo. Pero, como sucede con el canto del gallo en las memorias de Cortázar, puede suceder que justo esos ínfimos reportes sean las claves de acceso a lo que la memoria resguarda bajo la forma de olvido. El libro nos previene contra la memoria que se adjudica la verdad histórica, nos insta a aceptar que toda memoria es el producto de una ficción narrativa y, en todo caso, de una verdad ficcionada, pues no somos sólo lo que recordamos con agrado sino también lo que olvidamos sin saber que lo hemos olvidado pero cuya presencia se puede rastrear en las memorias de lo banal y lo ínfimo.

¿No podría tratarse del desplazamiento de los recuerdos urticantes al nivel de lo indoloro? Y es que no podemos escapar a la lógica fabuladora de un yo que no quiere saber de sí otra cosa que no sea el placer, el yo es el encubridor de sí mismo, su autoengaño. La memoria danza, junto al olvido, alrededor del que parece ser el motivo fundante: el desamparo. ¿Y cuál desamparo más terrible que el experimentado por el infante ante la ausencia de la madre? Los episodios de desamparo no cesarán de reeditarse en la vida desde la expulsión del útero materno, estamos en el terreno del espanto, el olvido eterno, el fracaso total y contundente de la memoria: “somos una memoria consciente del inexorable destino de su trayecto: el olvido”, y los ejercicios narrativos no pasan de ser “heterotanatografías”, extensiones adultas del juego en que el niño sufría la repentina desaparición de su Otro, su espejo. La memoria es un amo alternativo al amo absoluto que es la muerte.


(Reseña de próxima aparición en Metapolítica)