Je danse

J'ai tendu des cordes de clocher à clocher; des guirlandes de fenêtre à fenêtre; des chaînes d'or d'étoile à étoile, et je danse
Rimbaud, Illuminations
 (GIF a partir de ilustraciones de la Hypnerotomachia Poliphili)

Los suspiros del mundo


Piensa que la esperanza y el deseo de volver a la propia patria y al estado primero del caos es como el deseo de la polilla de ver la luz, y como el del hombre que anhela gozoso la nueva primavera y el nuevo verano, los nuevos meses y los  nuevos años, soñando que aquello que ansía tarda en llegar, sin darse cuenta de  que desea su propia ruina. Este anhelo es en esencia el espíritu de los elementos  que se ve aprisionado como lo está el alma dentro del cuerpo, siempre suspirando  por volver al lugar de origen. Yo quisiera que conociéseis que esta nostalgia es esencial a la naturaleza y que el hombre que así suspira es el tipo y modelo de los  suspiros del mundo. 

Leonardo Da Vinci
Cuaderno de notas
Trad. José Luis Velaz 
Edición digital ePub Libre base r1.1

Caverna

Es verdad que los muertos tampoco duran
Ni siquiera la muerte permanece
Todo vuelve a ser polvo

Pero la cueva preservó su entierro

Aquí están alineados
cada uno con su ofrenda
los huesos dueños de una historia secreta

Aquí sabemos a qué sabe la muerte
Aquí sabemos lo que sabe la muerte
La piedra le dio vida a esta muerte
La piedra se hizo lava de muerte

Todo está muerto
En esta cueva ni siquiera vive la muerte

                                                                                                    J.E.P.

Benjamin, el suicidio y el carácter destructivo

El carácter destructivo no ve nada duradero. Pero por eso mismo ve caminos por todas partes. Donde otros tropiezan con muros o con montañas, él ve también un camino. Y como lo ve por todas partes, por eso tiene siempre algo que dejar en la cuneta. Y no siempre con áspera violencia, a veces con violencia refinada. Como por todas partes ve caminos, está siempre en la encrucijada. En ningún instante es capaz de saber lo que traerá consigo el próximo. Hace escombros de lo existente, y no por los escombros mismos, sino por el camino que pasa a través de ellos. El carácter destructivo no vive del sentimiento de que la vida es valiosa, sino del sentimiento de que el suicidio no merece la pena.

Walter Benjamin, Discursos interrumpidos, Taurus, Argentina, 1989, p. 161

Blixa Bargeld y el carácter destructivo benjaminiano:
https://youtu.be/mGA1eAIbZXc?t=5m35s

Video completo:



La muerte reina sobre todo
























Libro de Chilam Balam de Chumayel
Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca del Estudiante Universitario, México, 1941, p. 87

Lineamientos para entregar textos escolares de investigación con Edgar Morales

Fuente
Las que dan por default los diversos procesadores de texto (Word, Pages, Libre Office, Open Office, Google Docs, Zohowriter...). Usualmente son fuentes de 12 puntos para escritura (no para diseño).

Interlineado
1.5

Márgenes
Los que dan automáticamente los procesadores de textos usuales (oscilan entre 2.5 y 3 cm por lado).

Extensión
12-15 cuartillas

Fuentes de consulta
  • Fuentes primarias
Usualmente es un libro, el cual, dependiendo de los conocimientos del sustentante, será referido a una edición actualizada en su idioma original y en español.
  • Fuentes secundarias
Es necesario que se utilicen investigaciones vigentes en el área respectiva (consultar con el profesor) y que de éstas, al menos dos sean fuentes hemerográficas (si es necesario, pedir asesoría a bibliotecarios de la universidad para tener acceso a bases de datos).

Importante: Debe haber correspondencia entre las fuentes referidas y el listado final de fuentes de consulta.

Sistema de referencias
El trabajo de investigación deberá contar con las citas necesarias para sustentar la argumentación correspondiente y no podrán exceder el 30% por cuartilla, y deberán ser presentadas mediante la aplicación normativa del sistema APA 6a edición.

Tipo y contenidos
Se debe entregar un trabajo de investigación (no ensayo, ni monografía) cuyo tema deberá ser dialogado con el profesor de manera previa para su aceptación y delimitación (no se aceptarán textos, especialmente de exámenes extraordinarios, que no hayan sido dialogados anteriormente).

Estructura
  • Introducción (se plantea y justifica una sola pregunta a la que el texto deberá dar respuesta).
  • Desarrollo (se dan los argumentos suficientes que den solución a la pregunta planteada).
  • Conclusión (se da respuesta a la pregunta de la introducción y se sintetizan los argumentos que la sustentan).
Redacción y Estilo
No se aceptarán faltas de ortografía ni de redacción.
El estilo debe ser académico.

Datos
Los datos se presentan en el encabezado de la primera hoja del trabajo (no es necesaria una carátula).
  • Nombre completo
  • Contacto: Correo electrónico y/o cuenta de red social (lo cual es útil para consulta en casos de dudas justificadas sobre el texto y ponderación de la evaluación final).
  • Materia
  • Periodo
Entrega
En todos los casos, se respetarán las fechas oficiales.
La entrega puede ser por correo electrónico (solicitarlo personalmente).
El proceso de recepción del texto por correo se completa cuando el alumno recibe la confirmación de recepción. De no recibir notificación alguna, el alumno debe ponerse en contacto personal de manera inmediata, de no ser así, se expone a reprobación.

Gozo de morir para ser

La "muerte romántica" está muy lejos de ser una acción deseperada. La desesperación, por contra, es mucho más aguda antes de la muerte. Adquirida esta certidumbre la muerte es concebida, dionisiacamente, como un acto de creación. Belleza, sensualidad, arte... florecen, a su sombra. Asumido el conocimiento de la nueva perspectiva la visión de la muerte se invierte: concebidda como el vacío que acecha a la vida, ahora lo es como reafirmación de la esencia de la vida ante el vacío de la exitencia. La angustia del ser-para-la muerte se transforma en el ambiguo gozo del morir-para-ser

Rafael Argullol, El héroe y el único. El espíritu trágico del romanticismo, Madrid, 1982, Taurus, pp. 306-307.


Henry Wallis, Muerte de Chatterton (1856)